
El AOVE es conocido por sus propiedades beneficiosas para la salud en general, y su influencia positiva en la digestión es uno de sus mayores atractivos. El AOVE contiene grasas saludables, principalmente monoinsaturadas, que facilitan la absorción de nutrientes y ayudan a mantener el sistema digestivo funcionando correctamente.
Además, su alto contenido de antioxidantes y polifenoles contribuye a la reducción de la inflamación en el tracto digestivo, mejorando la salud intestinal y reduciendo los síntomas de enfermedades digestivas comunes, como la gastritis o el síndrome del intestino irritable (SII).
El AOVE es rico en polifenoles como el hidroxitirosol y la oleuropeína, dos compuestos con fuertes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Estos compuestos ayudan a reducir la inflamación en el tracto digestivo, protegiendo las células intestinales de daños causados por el estrés oxidativo, que puede contribuir a problemas digestivos como el reflujo ácido o la gastritis.
Además, los antioxidantes del AOVE ayudan a neutralizar los radicales libres, que son responsables del daño celular y del envejecimiento prematuro de los tejidos. Esto no solo beneficia al sistema digestivo, sino que también promueve la salud general del organismo.
El AOVE tiene un efecto positivo en el transito intestinal, lo que lo convierte en un remedio natural eficaz para combatir el estreñimiento. Su composición rica en ácidos grasos monoinsaturados favorece la lubricación del intestino, facilitando el paso de los alimentos y las heces a través del tracto digestivo. Esto ayuda a mantener las evacuaciones regulares y a prevenir problemas intestinales relacionados con el estreñimiento crónico.
Además, el AOVE tiene propiedades laxantes suaves que estimulan la motilidad intestinal sin causar efectos secundarios. Incorporar una cantidad adecuada de AOVE en la dieta diaria puede ser un paso sencillo y natural para mantener una digestión saludable.
El aceite de oliva virgen extra es un aliado natural para la digestión, pero para aprovechar al máximo sus beneficios, es importante saber cómo y cuándo consumirlo. Aunque no existe una regla estricta, hay algunas recomendaciones que pueden ayudarte a integrarlo de manera efectiva en tu dieta diaria.
No importa tanto si tomas AOVE antes o después de las comidas, lo importante es incorporarlo regularmente en tu dieta. Consumir AOVE durante las comidas es una excelente forma de aprovechar sus propiedades digestivas. Al añadirlo a ensaladas, sopas o incluso platos cocinados, el AOVE puede ayudar a facilitar la digestión, reducir la acidez y proteger la mucosa gástrica.
Para obtener los mejores resultados digestivos, se recomienda consumir entre 2 y 4 cucharadas soperas de AOVE al día. Esta cantidad es suficiente para disfrutar de sus beneficios sin exceder las calorías diarias recomendadas. Puedes repartir esta cantidad a lo largo del día, añadiéndolo en tus comidas principales o utilizándolo como un aderezo para tus platos.
Recuerda que el AOVE debe formar parte de una dieta equilibrada. Si tienes problemas digestivos específicos, como gastritis o síndrome del intestino irritable, es aconsejable consultar con un profesional de la salud para ajustar la cantidad según tus necesidades.
Como acabamos de ver, las digestiones de lípidos son más eficientes cuando se ingiere aceite de oliva virgen extra. Parte de este éxito se debe a la rica composición en ácido oleico del aceite de oliva.
Este potente componente estimula la liberación de las secreciones digestivas, puede ser absorbido por el hígado y sus acciones sobre este último y el páncreas mejoran la digestión lipídica, mejorando la concentración de sales biliares por el vaciado vesicular.
Según las funciones digestivas, los beneficios del aceite de oliva para digestión son los siguientes:
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Ante todo, es importante tener en cuenta que los problemas de acidez pueden encerrar un problema más complejo, por lo que recomendamos acudir a un especialista.
En pacientes con reflujo continuo, el aceite de oliva virgen extra ayuda a tener digestiones menos ácidas y reducir esa acidez y reflujo posterior, justo lo contrario a lo que se pueda pensar.
Utilizar aceite de oliva para cocinar implica, ya de por sí, aportar menor acidez que el resto de aceites vegetales, como el de girasol o el de semillas.
El aceite de oliva virgen extra disminuye la acidez gástrica al formar una película protectora en el estómago, reduciendo así el pH ácido y favoreciendo el bienestar digestivo. El alto valor nutricional del aceite de oliva aporta ácidos grasos esenciales para mantener una correcta salud. Pero es que además de intervenir en el correcto funcionamiento del hígado, neutraliza el efecto nocivo de los ácidos gástricos que causan la acidez y el reflujo.
Además de los beneficios del AOVE para favorecer la digestión, no debemos olvidar que el aceite de oliva virgen extra se considera un superalimento por tener innumerables beneficios para nuestra salud, como el aumentar los niveles de colesterol bueno, reducir la hipertensión o controlar y prevenir la diabetes, ¡entre muchos otros!
Quieres aprovechar todas las propiedades del AOVE para mejorar tu salud digestiva, elige siempre un producto de calidad. Compra aceite de oliva virgen extra de cooperativa y disfruta de un aceite fresco, natural y rico en compuestos que ayudan a cuidar tu sistema digestivo día a día. Disponemos de diferentes variedades de aceite que puede ayudar a mejorar tu situación digestiva: aceite de nueva cosecha, aceite sin filtrar, aceite de cosecha temprana y aceite de primera prensada
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