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En el vasto mundo de las grasas vegetales, no todas las opciones son iguales. Por esa razón, las diferencias entre el aceite de oliva y el aceite de palma en términos de composición química, proceso de obtención e impacto ambiental son abismales. De hecho, si los comparamos, encontramos que los beneficios del primero superan a los del segundo.
Sigue leyendo para conocer a fondo por qué el aceite de oliva se ha consolidado como el oro líquido de la nutrición, mientras que el aceite de palma continúa siendo objeto de debate.
La principal diferencia entre estas dos grasas radica en sus perfiles lipídicos. Mientras que el aceite de oliva se compone en un 70 % por ácidos grasos monoinsaturados, el aceite de palma destaca por su alta concentración de ácidos saturados.
De ahí que los expertos coincidan en señalar el aceite de oliva como la grasa de origen vegetal más saludable. Su contenido en ácido oleico ayuda a reducir el colesterol LDL o malo a la vez que aumenta el colesterol HDL o bueno. Además, es una fuente excepcional de vitaminas y polifenoles, unos potentes antioxidantes que retrasan la oxidación celular y reducen el riesgo de desarrollar toda clase de enfermedades.
Por el contrario, el aceite de palma es rico en grasas saturadas, cuyo consumo excesivo está asociado al aumento del colesterol y a la aparición de enfermedades cardiovasculares. A pesar de ello, en la industria alimentaria es común encontrar el aceite de oleína de palma, que es la fracción líquida obtenida tras el fraccionamiento del aceite de palma. Este se utiliza por su estabilidad a altas temperaturas, aunque su impacto en la salud no resulta tan positivo como el que ofrece el aceite de oliva.
Si hablamos de aceite de palma y de sus posibles beneficios nos topamos con otro muro ya que la producción masiva de este aceite supone una de las principales causas de la deforestación a nivel mundial.
De esta forma, la huella ecológica que deja tras de sí se traduce en miles de hectáreas de selva tropical en Indonesia que son sustituidas por plantaciones de aceite de palma, lo que desencadena una serie de consecuencias catastróficas para el ecosistema global:
A pesar de las críticas que recibe, existe un mercado creciente en torno al aceite de palma para el cabello. Gracias a su alto contenido en vitaminas A y E, este aceite se utiliza en cosmética para hidratar las fibras capilares secas.
Si te preguntas más sobre el aceite de palma y dónde comprarlo, lo encontrarás en tiendas especializadas e incluso en herbolarios.
Una de las razones por las que el aceite de palma domina la industria de los ultraprocesados es su coste y es que el aceite de palma y su precio por litro es significativamente inferior al del aceite de oliva, lo que permite a las empresas reducir costes en la fabricación de bollería, snacks y platos precocinados.
Sin embargo, esa diferencia de precio resulta engañosa ya que lo que se ahorra comprando aceite de palma se acaba pagando con la salud a largo plazo. Referentes como la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el consumo regular de grasas saturadas como el aceite de palma está relacionado con el sobrepeso y el desarrollo de la obesidad, entre otras afecciones.
Contra esto, solo queda hablar comparar las ventajas que ofrece uno y otro aceite:
| Aceite de palma | Aceite de oliva virgen extra (AOVE) |
| Grasas saturadas, perjudiciales en exceso | Grasas monoinsaturadas, saludables |
| Nivel moderado de antioxidantes | Gran cantidad de polifenoles |
| Aumenta el colesterol malo | Cuida la salud cardiovascular |
| Su producción contribuye a la deforestación tropical | Su producción protege el ecosistema mediterráneo |
| Se utiliza principalmente en la industria de ultraprocesados y en cosmética | Se utiliza para cocinar y como aliño en diferentes tipos de platos |
Por último, aunque no menos importante, conviene señalar que el aceite de palma sí que aporta beneficios en su estado natural. Nos referimos al aceite de palma rojo, que conviene betacarotenos y tocotrienoles. El problema es que el producto que llega a los hogares es una versión refinada que carece de gran parte de esas propiedades. Además, las altas temperaturas del proceso de refinado al que se somete pueden generar sustancias contaminantes como los ésteres glicidílicos.
De este modo, se puede concluir que el aceite de palma se ha ganado un lugar en la industria por su bajo precio y versatilidad, aunque no ofrece las propiedades nutricionales que sí aporta el aceite de oliva virgen extra, ingrediente que además es uno de los pilares fundamentales de la dieta mediterránea, considerada la más saludable del mundo.
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