Plagas del olivo y sus consecuentes enfermedades

Plagas del olivo y sus consecuentes enfermedades

Mantener un olivar sano y productivo exige conocer a fondo los organismos que pueden comprometer la cosecha y la calidad del aceite de oliva virgen extra.

Tanto los insectos fitófagos como los patógenos fúngicos o bacterianos atacan distintas partes del árbol según la época del año y las condiciones meteorológicas.

Para identificarlos, te contamos cuáles son las principales plagas del olivo, las patologías más habituales, los síntomas que aparecen y cómo actuar. 

¿Quieres saber más sobre el olivo?

 

Plagas del olivo

Los insectos representan una amenaza constante a lo largo del ciclo vegetativo del cultivo. Cada plaga de olivos altera procesos fisiológicos esenciales, desde la floración hasta el engorde y la maduración del fruto.

Mosca del olivo 


Considerada la plaga del olivo con mayor impacto económico en la producción oleícola. La hembra de la Bactrocera oleae deposita sus huevos bajo la piel de la aceituna entre verano y otoño.

Posteriormente, las larvas se alimentan de la pulpa, provocando la caída prematura del fruto y un aumento drástico en la acidez y el índice de peróxidos del aceite, lo que impide obtener un aceite de oliva virgen extra de calidad.

El monitoreo mediante mosqueros con atrayentes y el control en los picos de vuelo son fundamentales en este caso.

Polilla del olivo (prays)


Este lepidóptero llamado Prays oleae afecta a las distintas fases de desarrollo del árbol.

Primero, ataca a los brotes jóvenes en invierno. A continuación, destruye la floración en primavera, reduciendo así el cuajado. Y, finalmente, la larva de este insecto penetra en el hueso del fruto durante el verano, propiciando la caída de la aceituna a principios de otoño. 

Cochinilla de la tizne


Esta plaga del olivo, cuyo nombre original es Saissetia oleae, se caracteriza por succionar la savia de sus ramas y hojas, debilitando la estructura del árbol. Además, excreta una melaza azucarada sobre la que prolifera el hongo de la negrilla (Capnodium spp).

La enfermedad que provoca cubre la masa foliar de una capa negra que bloquea la fotosíntesis y frena el crecimiento de los ramos.

Para un correcto manejo de las plagas de olivos de menor escala conviene vigilar también al barrenillo (Phoeotribus scarabaeoides), un escarabajo que se reproduce en los restos de poda mal gestionados, y al algodoncillo (Euphyllura olivina), un insecto que segrega una cubierta cerosa de color blanco en las flores durante la primavera.

Enfermedades del olivo

Dentro de las patologías del olivo, hay enfermedades fúngicas y bacterianas que amenazan tanto la producción anual de aceite de oliva como la propia supervivencia de estos árboles.

Por esa razón, identificar el síntoma a tiempo resulta vital antes de aplicar cualquier tratamiento fitosanitario.

Repilo


Spilocaea oleagina,
la enfermedad fúngica más extendida.

Aparece tras periodos de lluvia acumulada y temperaturas suaves, entre 15 y 20 °C. Se manifiesta a través de la aparición de manchas circulares oscuras rodeadas por un halo amarillento en el conocido como "ojo de buey". Lo que causa es una defoliación severa que disminuye la capacidad fotosintética y compromete la cosecha del año siguiente.

Los tratamientos preventivos con derivados de cobre en otoño y primavera son esenciales para el control de esta plaga del olivo.

Verticilosis


Este hongo del suelo, llamado Verticillium dahliae, penetra por las raíces y colapsa los vasos del xilema, el sistema vegetal encargado de transportar agua y otros nutrientes desde las raíces hasta las hojas.

Se puede presentar por medio de una apoplejía, que se manifiesta como una especie de momificación de las ramas durante la primavera, o bien por la desecación progresiva de las flores.

Al no existir un fungicida eficaz, la prevención mediante variedades resistentes, como el frantoio, la desinfección de la maquinaria y el adecuado manejo de las cubiertas vegetales es indispensable.

Tuberculosis del olivo


La Pseudomonas savastanoi es una bacteria que penetra en el tejido vegetal a través de heridas causadas por granizo, heladas, poda o el vareo durante la recolección.

Origina tumoraciones o agallas en las ramas jóvenes que interrumpen la circulación de la savia. La desinfección constante de las herramientas de poda y las aplicaciones de cobre tras tormentas o heladas previenen su propagación.

Aceituna jabonosa y xylella fastidiosa


Colletotrichum spp
o antropnosis pudre el fruto en otoños e inviernos muy húmedos, aportando sabores defectuosos al aceite.

Por su parte, la bacteria xylella fastidiosa, transmitida por insectos vectores, obstruye los vasos conductores, provocando el marchitamiento generalizado del olivo.

Gestión de las plagas del olivo

Un control efectivo no depende de aplicar tratamientos químicos de forma aislada, sino de combinar buenas prácticas.

Integrar el monitoreo continuo con medidas preventivas permitirá cuidar la salud del olivar y asegurar un rendimiento óptimo en cada campaña, manteniendo a raya las plagas del olivo.

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